Por su término discurre el río Jabalón, afluente del Guadiana, que recorre los parajes conocidos por La Motilla, Benavente, Encomiendas y Santiago, límite con la finca de Cervera. Está profundamente limpio y con taludes, obra realizada con maquinaria en todo el tramo de nuestro término desde el año 1982. Se han construido dos puentes pequeños, uno en el “vado de los romeros”, y otro en el lugar denominado “ la motilla”.
Los arroyos más importantes, que en épocas de más lluvias discurrían con gran caudal de agua, son: Arroyo de Peña Palomera, que vertía en el arroyo del Zurrero, éste en el de Buenvecino, pasaba al de Castellanos para desembocar en el río Jabalón. Otro en su tiempo importante y hoy completamente seco, es el arroyo de la Higuera, en cuya cabecera se encuentra el manantial del mismo nombre que abastece de agua a la población desde 1967, aunque ayudado por dos pozos construidos a pocos metros del nacimiento del manantial. Y a propósito de este arroyo, los mayores recuerdan la ribera de árboles que tenía desde el manantial hasta la Compuerta, desaparecidos ya hace pocos años.
AGUAS.
LA HIGUERA.
El manantial de la Higuera, hoy cubierto y con dos depósitos con una capacidad de 600.000 litros, empezó a abastecer a la población en el año 1967, primero con una fuente instalada en “el rollo”, después con la distribución a domicilio. Con esta distribución, unida al alcantarillado para desagüe que se ha formalizado posteriormente en tres fases, el pueblo se encuentra totalmente cubierto en estas dos necesidades. Per haciendo una referencia muy concreta al manantial, es riguroso decir que anteriormente fue un lavadero público descubierto, donde las mujeres del pueblo pasaban a lavar descalzas y con la ropa rebujada hasta más de medio muslo. En el exterior del lavadero existían unos montones grandes de ceniza que las mujeres cribaban y con ello conseguían una especie de lejía que servía para el lavado de la ropa. Allí se daba cita un cotilleo permanente y a veces, discusiones y peleas entre ellas. Las tablas de lavar eran de piedra y estaban fijas por ser de mucho volumen y peso. Las mujeres las conocían con los nombres típicos de: la Tarima, la Mula, la Loba, la del Jamoncillo, la Morailla, la Atravesá, etc.
Cuando el manantial era lavadero público, el agua que rebasaba su nivel discurría por el arroyo abundantemente y se utilizaba para riego de ciertos hortelanos que tenían derecho a unas horas determinadas por semana y además se hacían balsas en algunos puntos de su cauce que servían también para lavar.
MINILLA DEL CERRO DE LA HIGUERA.
Era un yacimiento de hierro (oligisto). El oligisto es óxido de hierro, Fe2 O3, romboédrico. Para la explotación de esta mina Don Juan Fernández Salinas consiguió permiso en 1864, pero fue abandonada por escaso rendimiento del mineral, que es uno de los más pobres.
FUENTE DEL YEZGO.
En la parte norte de la población a una distancia de 2 kms. Aproximadamente, ay una finca vulgarmente conocida por “El Diejo”, antiguamente Santa María del Yezgo, en la que existe una fuente de agua minero-medicinal, de sabor agradable, a la que fluyen, por un camino de herradura, algunos vecinos del pueblo a por agua agria en garrafas u otra clase de vasijas.
Los arroyos más importantes, que en épocas de más lluvias discurrían con gran caudal de agua, son: Arroyo de Peña Palomera, que vertía en el arroyo del Zurrero, éste en el de Buenvecino, pasaba al de Castellanos para desembocar en el río Jabalón. Otro en su tiempo importante y hoy completamente seco, es el arroyo de la Higuera, en cuya cabecera se encuentra el manantial del mismo nombre que abastece de agua a la población desde 1967, aunque ayudado por dos pozos construidos a pocos metros del nacimiento del manantial. Y a propósito de este arroyo, los mayores recuerdan la ribera de árboles que tenía desde el manantial hasta la Compuerta, desaparecidos ya hace pocos años.
AGUAS.
LA HIGUERA.
El manantial de la Higuera, hoy cubierto y con dos depósitos con una capacidad de 600.000 litros, empezó a abastecer a la población en el año 1967, primero con una fuente instalada en “el rollo”, después con la distribución a domicilio. Con esta distribución, unida al alcantarillado para desagüe que se ha formalizado posteriormente en tres fases, el pueblo se encuentra totalmente cubierto en estas dos necesidades. Per haciendo una referencia muy concreta al manantial, es riguroso decir que anteriormente fue un lavadero público descubierto, donde las mujeres del pueblo pasaban a lavar descalzas y con la ropa rebujada hasta más de medio muslo. En el exterior del lavadero existían unos montones grandes de ceniza que las mujeres cribaban y con ello conseguían una especie de lejía que servía para el lavado de la ropa. Allí se daba cita un cotilleo permanente y a veces, discusiones y peleas entre ellas. Las tablas de lavar eran de piedra y estaban fijas por ser de mucho volumen y peso. Las mujeres las conocían con los nombres típicos de: la Tarima, la Mula, la Loba, la del Jamoncillo, la Morailla, la Atravesá, etc.
Cuando el manantial era lavadero público, el agua que rebasaba su nivel discurría por el arroyo abundantemente y se utilizaba para riego de ciertos hortelanos que tenían derecho a unas horas determinadas por semana y además se hacían balsas en algunos puntos de su cauce que servían también para lavar.
MINILLA DEL CERRO DE LA HIGUERA.
Era un yacimiento de hierro (oligisto). El oligisto es óxido de hierro, Fe2 O3, romboédrico. Para la explotación de esta mina Don Juan Fernández Salinas consiguió permiso en 1864, pero fue abandonada por escaso rendimiento del mineral, que es uno de los más pobres.
FUENTE DEL YEZGO.
En la parte norte de la población a una distancia de 2 kms. Aproximadamente, ay una finca vulgarmente conocida por “El Diejo”, antiguamente Santa María del Yezgo, en la que existe una fuente de agua minero-medicinal, de sabor agradable, a la que fluyen, por un camino de herradura, algunos vecinos del pueblo a por agua agria en garrafas u otra clase de vasijas.

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